Quelito

En aquél entonces, yo creía que era bastante tímido. Bueno, no solo lo creía yo, de hecho, todos lo creían… o se daban cuenta. Pero el que me quitó la corona de la timidez y la llevó consigo, por lo menos un corto tiempo, fue mi querido y bien recordado “Quelito” (Rogelio). El camarada es bien recordado no tanto por las situaciones elaboradas en sí mismo, sino por su preciosísima hermana (o media hermana, que no estaba media buena, sino buena entera).

Pero volvamos al Quelito. Le decían así, claro, por el nombre. Pues, resulta que el Quelito, que levantaba polvo según me acuerdo, era exacerbadamente tímido el joven.

Recuerdo cuando teníamos que ir a los vestidores para cambiarnos en educación física (esta historia ya la conté, en el “after party” del segundo reencuentro, del 19 de enero), todos teníamos que quitarnos la ropa y ponernos la pantaloneta y la playera de física. Aquéllas playeras eran de mangas rojas o azules, según el gusto. Tenían como “mayitas” y el centro del pecho y espalda de cada playera era blanco y tenía, creo, un diz que logo del Martínez Durán –o quien sabe, talvez sí era el logo del establecimiento-, Las chicas se veían muy bien debajo de esas playeras. A casi todos les quedaba grande la playera. Ahora, la pantaloneta, esa creo que solo tenía que ser azul y podía ser cualquiera. En ese entonces estaba “de moda” (bien por moda en sí o por pura precaución) que las chicas llevaran debajo de sus faldas licras para que no se les viera… lo que, de plano, uno en la adolescencia les quiere ver. Pero, al parecer, era tan fascinante la licra esa que ni siquiera se la quitaban para hacer física, es decir, que salían en pantaloneta ¡y debajo la licra! Pregunto: ¿a qué estábamos jugando en ese entonces?

Pero volvamos al Quelito. He dicho que todos teníamos que quitarnos la ropa y ponernos el uniforme de física para recibir dicha clase. Pero el Quelito era uno de los que esperaba que la mayoría se cambiase y saliera para estar más tranquilo. Digamos que el niño tenía su “pudor”. No era el único. A mi no me gustaba quedarme en calzoncillo y, por una extraña razón (algunos dirán, seguro, “por huecada”) siempre procuraba como taparme cuando me quitaba el pantalón. ¿No les digo? Timidez, timidez (ve si en estos días me vales!).

Pero… ¡Volvamos al Quelito hombre! Recuerdo que, una vez, Pedro, uno que estaba con nosotros en 1º y que era de los más gordos (sino el que más), notó que el otro estaba bastante apartado o, mejor dicho, que se cambiaba con reserva y ¡zaz! ¡Le baja la pantaloneta!
2 libras de tomate licuadas con salsa naturas no bastarían para intentar comparar el color rojo que se le subió a la cara. ¡Pobre Quelito!

Sin embargo, el pudor no le duró mucho al joven. Bien dicen que “si no puedes contra ellos, mejor úneteles”. Cuando me vine a dar cuenta, luego ya de varias clases y cambiaderas en los vestidores, el querido camarada, prácticamente, quedaba semi desnudo y levantaba los brazos haciendo “un grito de júbilo” -dirían los buenos cristianos- y bailando algo parecido al “tongoneo” ¿recuerdan el “tongoneo”? Era “una manera sensual de seducir y enamorar”, bueno, por lo menos así decía la canción, era de un grupo que se llama Mestizzo, pero no recuerdo el año de la misma. No sé, ¡la cosa es que así bailaba el Quelito!
Ya, con el pasar de los años, hasta malas palabras decía el hombre. Bueno, mejor dicho, palabras soeces, no aptas para oídos sanos y pulcros. ¡Pulcritud! Valla vaina la que se le perdió al Quelito de aquéllos días, y todo por ver a tanto varón casi desnudo. Ja, ja, ja, ja.


Allá por el año de 2002, resultamos siendo casi familiares o algo por el estilo. Yo era novio de la cuñada de la hermana del novio o pretendiente de su media hermana, algo así. Es que ¡era chula la hermana del Quelito!


Si lo miran, me lo saludan.

Comentarios

Unknown ha dicho que…
HOLA KOKA,
Estoy intentando recordar al famoso "Quelito", pero el estudió con nosotros?
Yo recuerdo a un Rogelio, delgado, de tez clara, que usaba anteojos, es él??
Te soy sincera a mí me 'ENCANTABA' este chiko, y no se sí sea el mismo, yo recuerdo a Jorge Hernández que también andaba con este Rogelio del que te hablo pero estoy con la duda de que sea el mismo, ya que ellos estaban en un primero creo, cuando nosotros estabamos en tercero, alli me aclaras xfa...
Coca Monzón ha dicho que…
Pues, en su mail Cristian Pirir tiene razón: siempre andaba con su amigo Oscar Chamalé, que también era cuate, pero al Quelito le fué muy mal en el instituto y ya no siguió todos los grados. De hecho, terminó estudiando en un colegio evangélico que estaba, antes, al final de la Petapa, allí por donde hicieron la Plaza Atanasio y se llamá "Liceo Shalom". Y si, tenía su pegue el muchacho. Era de mediana estatura, el pelo negro peinado hacia el lado y también usaba anteojos, pero estaba en el mismo grado que nosotros, por lo menos en 1o C.
Saludos a tod@s de vuelta.