...y cayó la noche cuando era día.

Era el mes más lindo del año… completamente “en gallo” si pensás que fue Diciembre. Nop. Fue Julio. Toda la mara andaba de pobre, o sea, “mirando pa arriba”. Jé.
En ése día, al reloj se le fueron las horas. Como que andaban apresuradas, despavoridas e impresionadas porque la luna, destapándose de orgullos y rencores, quiso encontrarse con su amor el sol y le otorgó su inolvidable beso de sombra, único e irrepetible. Era el 11 de julio de aquel “buen año” de 1991.
Se pusieron de moda los lentes al estilo 3D. No se hablaba de otra cosa que no fuera la incógnita. No estábamos nunca preparados para ver la noche en pleno día.
Así es: la noche real del 11 de julio de 1991, más de 3,000 millones de personas se iban a la cama con una tortícolis que, sin duda, valió la pena. En la islas de Hawai y Maui, las mejor situadas bajo la estrecha franja de 250 kilómetros que atravesó la sombra de la Luna por delante del Sol, casi 70.000 personas, muchas con telescopios comprados para la ocasión, se sumaron a los 138.000 habitantes locales para observar el fenómeno durante los cuatro minutos que duró. Medio millar de yates se desplazaron para la ocasión, y en el aeropuerto de México, por ejemplo, aterrizaron cuatro aviones tipo Jumbo procedentes de Japón con entusiastas dispuestos a ver el fenómeno. Los parlamentos de el Salvador y Panamá y, no faltaba más, el Congreso en este país, detuvieron sus sesiones, cesó la actividad en puertos y aeropuertos, muchos trabajadores tuvieron medio día libre y las escuelas se cerraron.
Hasta los comercios cerraron. Pero, por única vez en la historia, quizá, dejaron las persianas abiertas con los televisores encendidos. Medio continente se paralizó por completo.
En Centroamérica y México salieron a relucir las costumbres indígenas relacionadas con la ocultación del Sol y ganaron protagonismo: hechiceros, amuletos, y leyendas. En Hawai predominaron todos los dispositivos de consumo. Las peluquerías ofrecían peinados especiales (el pelo muy corto con un círculo teñido en el centro); camisetas, gafas, filtros y recuerdos de todo tipo inundaron las calles y tiendas.
Nadie se lo perdió… creo.
Se llenaron tambos, guacales y botes con agua para ver el fenómeno de manera indirecta, pero no perdérselo. ¡Hasta los gallos volvieron a cantar cual amanecer de un nuevo día!
Lentamente, la noche paso saludando para volver al rato.
Unos estaban en casa de la abuelita, otros con la tía, algunos con sus papás y otros jugando en la calle sin atreverse a obedecer a su mamá que gritaba a todo pulmón que se fueran para adentro.
Fue un día-tarde-noche únicos. Como si la historia se paralizara. Como si el tiempo se detuvo… y, por lo menos ahora, en nuestra memoria.
El 11 de julio del “buen año” de 1991 no se olvidará jamás: porque fue cuando se oscureció nuestro país, nuestra zona, nuestro barrio, nuestra cuadra, nuestra calle, por completo.

A mí, mi mamá no me dejo salir y me hizo que lo viera por la tele. En cierto modo me lo perdí, pero lo recuerdo con tanta emoción que, otra vez, el tiempo se detiene en mi cabeza. ¡Lindo sería volver para ser testigo de lo irrepetible!

Al día siguiente, en el primer período de la clase, en el salón de Artes Plásticas, rodeados de nuestros compañeros de grupo, nadie hacía otra cosa que no fuera hablar del fenómeno, al tiempo que sacábamos nuestros formatos para entregarlos como deber ¡Qué grande!

Hoy somos nosotros, los de entonces, esparcidos en las veredas de la vida… orgullosos de ser parte de ésa generación que vio lo que nunca imaginaron los abuelos ni creerían nuestros hijos: los que vimos, en la calle, en el agua o en la tele, el eclipse total de sol que durante 4 minutos, a medio día, oscureció la calle y se quedó grabado para siempre en nuestra vida.

…bienvenidos al 2º viaje del vuelosubmarino.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
How cool! Thnx for sharing this, muy cierto q fue super nice, q alegre q podamos recordar.

Lilly
Anónimo ha dicho que…
Que ondas mi Coca? Como vos bien dijiste, el eclipse fue en el mejor mes del año "Julio" Yo me acuerdo muy bien de ese momento en el que se obscurecio el dia por unos minutos, que excelente, gracias por haber escrito mas memorias.!!

Jessica