¡Y aquí vamos, otra vez!

Comenzó la travesía para recorrer el camino de la recta temporal que nos llevará más cerca de culminar el primer cuarto del siglo presente. 

Es decir, comenzamos 2024 y, con él, el tercer o cuarto nuevo comienzo para este blog que, a pesar de su longevidad, apenas y ha sido conocido.

Es natural: la notoria presencia en la red requiere de esfuerzos y dedicación constantes que no hemos tenido el privilegio de tener. Por lo tanto, haremos lo posible por conseguir esa constancia, digamos, como un propósito. De esos que inspira la llegada e inicio de un nuevo año.

Originalmente, el nacimiento del blog fue el resultado de una tarea universitaria, en el tiempo en el que me encontraba limpiando los semestres de la Licenciatura en la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la USAC. 

El docente de aquel entonces, que llegó a ser director posteriormente, se empeñó en que los alumnos comenzáramos a dar los primeros pasos por la red. Vale decir que, en ese entonces, las redes sociales actuales no estaban ni siquiera en pañales, al menos en el país.

Sin embargo, al avanzar en la limpiadera de cursos, y olvidando su propósito primigenio, comenzamos a utilizar el blog para fortalecer una comunidad que, para ese momento, se reencontraba: los compañeros y amigos con los que habíamos cursado los primeros grados de secundaria, entre 1991 y 1993.

Entonces, el contenido de cada una de las entradas publicadas es, más o menos, anecdótico. Exclusivo, en el sentido de intentar narrar vivencias de esa época para, luego, revivirlas en comunidad.

Al principio sí hubo constancia. 

No olvido cómo, mientras trabajaba por segunda vez para Radio 10, aprovechaba algún rato, por la noche, en las oficinas del último nivel del edificio Punto-Diez de la 6ª avenida y 12 calle de la zona viva,  para intentar escarbar entre los recuerdos y trasladar algún vestigio de la memoria al procesador de texto y luego al blog. 

Pero, con el pasar de los meses, el tiempo se redujo, el qué hacer aumentó, la memoria ya estaba algo borrosa y los recuerdos inalcanzables de tan lejanos. 

Así que la máquina paró y dejó de escribir.

Varios años después intentamos renovar el esfuerzo creador, pero sólo conseguimos la publicación de una entrada. No más.

Hasta ahora que, otra vez, aprovechando que tenemos página propia, volvemos a la carga y haremos el intento. 

Sin embargo, es un hecho que, aunque lo anecdótico persista, la temática será distinta, pues ahora buscaremos fortalecer a otra comunidad o, mejor dicho, a la pequeña comunidad -dijo alguien por ahí- que ha venido acompañando mis pasos en este bregar interminable de la radiodifusión y la comunicación guatemalteca.

Así que… ¡se vienen nuevos -y ojalá buenos- viajes radiales! 


Los que espero disfrutar con grata compañía: la tuya.

Saludos.

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